domingo, 21 de agosto de 2011

Campiña inglesa

Me gustaría balancearme por sobre la campiña inglesa y de paso matar a un par de cortesanos y reyes, mientras que las high class prostitutes prestan su función para entretener al pueblo, cual televisor pero del siglo XV.

Y mi guitarra, que es de madera, llorará por unos 11 días de ausencia aproximadamente, mientras su dueño se encuentra lejos, balanceándose sobre una sustancia blanca, fría y húmeda...nieve, que le dicen.

Así que la voz del estadio informó los cambios del equipo visitante, exactamente después de anunciar que el pelotudo que está sentado en el asiento 33, fila 4 tiene el Renó mal estacionado, y que si no lo mueve rápido se lo van a llevar para transformarlo en latitas de gaseosa.

Devuelta a la campiña inglesa, me balanceo con las cabezas de el rey y su cortesano acompañándome, una en cada mano.

Y cesé de respirar...como en la prueba de literatura del otro día. Espero que hayan entendido bien cuando les quise explicar sobre los puntos cardinales usando a Men in Black como ejemplo.

sábado, 20 de agosto de 2011

DO NOT SUFFER BY ANYONE THAT PUTS YOU IN A SECOND PLACE


- ¿Estás listo, pibe?
- Ni a palos, pero entiendo que es lo mejor para mí, así que no queda otra.
- Bien, ésa es la actitud.

La meta no era difícil desde el punto de vista físico del asunto, lo único que tenía que hacer era bajarme los pantalones y apoyar mis pelotas de acero sobre la mesa; lo realmente difícil era el aspecto psicológico. Como reza el dicho no tan popular: "Todo está en la cabeza"...Nunca tan cerca de la realidad como ahora.
En los hechos concretos, estaba sólo en aquella oscura habitación, puesto que hoy por hoy no puede considerarse como compañía a una silla y una mesa de madera. Mi interlocutor era, paradójicamente, mi propia voz interior, la cual encarna toda experiencia y sabiduría madura y útil. La misma que ayuda a guiarme en el mundo palpable para que no descarrile y pierda la cabeza o termine aniquilando a alguien.
Luego de cerrar los ojos y suspirar profundamente, empecé con la tarea encomendada por mi voz interior. Me bajé los pantalones con cautela y tomé mis testículos con ambas de manos. Estos solían estar compuestos por carne y glándulas humanas (como los del resto del mundo), pero con el paso de los años y las vivencias, se transformaron en frías esferas metálicas que triplicaron su tamaño. Levantarlas y posarlas sobre una superficie lisa ya no era pan comido.

- Ah, ¡mierda! ¡pesan una banda! ¡y para colmo están heladas!
- ¿Qué esperabas? ¿chocolatada? Acostumbrate, porque no va a ser la última vez que tengas que hacerlo.
- No puedo, Vozi*, no puedo...
- Vamos flaco, ¡no aflojes!

Luego de expulsar unas cuantas gotas de sudor y ponerme colorado como un tomate por el esfuerzo realizado, finalmente pude colocar mis testículos de acero sobre la mesa. Una gran exclamación de alivio se oyó retumbar por toda la pobremente iluminada habitación.

- Bien, padre, bien...Por haber cumplido, acá tenés tu merecido premio.

Inmediatamente luego de haber guardado mis pelotas devuelta en su lugar, por arte de magia se apareció un bonito anillo sobre la mesa. Éste era metálico (como mis criadillas) y constaba de siete banditas que, unidas por finos elásticos ocultos, se sujetaban con sobriedad al dedo en el que se colocaba. Lo puse en mi dedo mayor de la mano derecha y me senté en la silla para descansar un poco mis extremidades.
Luego de un par de minutos de reposo e incómodo silencio, exclamé al aire inocentemente:

- Muchas gracias por el regalito, Vozi, pero...¿a propósito de qué viene?
- Esperaba que me preguntaras eso. Bien, ese anillo representa tu nueva vida; quiero que cada vez que mires a tu mano derecha y te encuentres con él, recuerdes la siguiente frase: "No sufras por nadie que te tenga en segundo lugar". Quiero que tengas a ese enunciado como uno de los pilares fundamentales de tu vida futura. Va a ayudarte muchísimo, creéme.
- No sufras por nada que te tenga en segundo lugar (susurré en voz baja)...Se me hace muy familiar, ¿la habré escuchado o leído de algún otro lado?
- Efectivamente, padre, la frase no es de mi autoría; aún así sirve, así que no la pierdas de vista.

En realidad, la frase exacta no era aquella, si no: "No sufras por NADA que te tenga en segundo lugar", pero al ser prácticamente imposible que un objeto ponga en un segundo lugar de importancia a una persona, Vozi cambió a ese "nada" por un "nadie" para que el enunciado cobre un significado más real. Y lo bien que hizo.
Dicha oración** fue posteada como título de un cuento en un blog hace ya más de un año. En este texto, la autora cuenta las peripecias sufridas al enamorarse de un muchacho que la usó y descartó como si de una jeringa se tratara. Según explica más adelante en el relato, este muchacho usaba un disfraz de romántico seductor que le encajaba perfecto, ocultando detrás las peores de las intenciones.
Actitud ultra arrogante y despreocupada + look desafiante y novedoso + belleza física convencional + personalidad vacía de contenido = fórmula tristemente célebre y efectiva que eleva la histeria y euforia femenina adolescente a su máxima potencia.
La escritora finaliza la narración lamentándose por haber entregado su amor, confianza y más a una de las peores lacras conocidas en la historia de la humanidad, y se pregunta a sí misma: "¿Cuántas como yo habrán caído?". Incontables.

- Voy a tener muy en cuenta lo que me dijiste, Vozi, desde ya muchas gracias.
- De nada padre, para eso estoy.
- ¿Cuando va a ser la próxima prueba de fuego que me presentes?
- Eso aún no lo sé, pero mi instinto me dice que no será dentro de mucho tiempo. Por lo pronto, yo me tengo que ir y vos tenés que volver a la vida real, ¡hasta entonces!
- Nos vemos.

Vozi (que no era más que eso, una voz) dejó de escucharse y se desvaneció en el aire rápidamente junto con la mesa, la silla y la oscura habitación en general.
Abrí los ojos, me encontré tirado en mi cama durante un domingo de elecciones, alrededor de las tres de la tarde. En un par de horas recibiría visitas. Era tiempo de levantarse del lecho y salir a patear traseros en el mundo palpable.




* Vozi es el apodo que le dí a mi voz interior, para abreviar y porque "la rulea más así".
** "No sufras por nada que te tenga en segundo lugar" es un verso perteneciente a la canción "En la cara" del conjunto No Te Va Gustar. Sucede que al momento de escribir este relato, desconocía esto completamente; sepan disculpar mi ignorancia en cuanto a música uruguaya fuera del folclore.