viernes, 29 de octubre de 2010

Aquí vamos de nuevo...

Últimamente estoy descubriendo muchas cosas, muchas verdades y al mismo tiempo muchas desgracias. Ayer mismo, por ejemplo, me dí cuenta de que me persigue el cianuro; está por todas partes, lo juro. Me espera a la salida del colegio, me espera a la salida de mi casa, me espera a la salida de natación, busca acompañarme a todos lados, busca introducirse en mi casa. "No, el baño está tapado, disculpame", ya no sé que excusa ponerle para que no se meta aún más en mi vida.
Todo intento de escapar resultó en vano hoy mismo a la tarde, cuando el cianuro trepó mi terraza y se metió por la ventana en mi cuarto. Intenté resistirme pero mi cuerpo no fue diseñado para combatir, por lo que mi contrincante logró introducirse por mis pulmones con facilidad. La sensación es desagradable al máximo, se siente como fumar cien cigarrillos a la vez, y luego tomar un vaso de lavandina. El veneno te pone la piel amarillenta, te pudre en vida, te mata lentamente.
No más muchacho agradable, todas las verdades salen a flote y, con ellas, todos los problemas que conlleva la sinceridad extrema. Voy a ir por la vida cual zombie infectando a los peatones, y creando un ejército de amargados existenciales, nada ni nadie podrá detenernos ni ahora ni nunca ni jamás.

domingo, 24 de octubre de 2010

Amor y Fútbol: ¿casualidad o causalidad?

El fútbol es un juego muy sencillo, verás. Compiten dos equipos entre sí, compuestos por once jugadores cada uno. El objetivo es derrotar al contrincante, "¿pero cómo?" se estarán preguntando seguramente, pues es muy fácil: Hay que intentar embocar la pelotita dentro del arco, a esto se le llama "gol". Cuando termina el partido, el equipo que posea más goles, gana. ¿A que pensasteis que iba a ser mas complicado?
Ahora te propongo lo siguiente: ¿no te gustaría jugar al fútbol conmigo? ¿no gustarías de celebrar un gol, y juntar nuestra alegría en un eterno abrazo frente a la hinchada? Haríamos un equipo increíble.
Los otros nueve jugadores no importan, quienes derrochamos fantasía dentro de la cancha somos nosotros dos. La táctica consiste en que vos me tires los centros, para que yo puedo clavar el esférico en el ángulo más lejano del arquero. Soy especialista en rematar los centros. Es más; me muero de ganas por que me tires uno, mataría para que me des pelota. Si me dieras la pelota, podría bañar de gloria a nuestro equipo y, principalmente, a nuestro club. Seríamos adorados por varias generaciones de hinchas, a la par que consumaríamos con mucho más énfasis nuestra pasión dentro y fuera de las canchas.
El fútbol es un juego muy sencillo, verás, y cuando se mezcla con el amor, las cosas se tornan mucho más interesantes.

martes, 19 de octubre de 2010

Pelado

Como pelado en bar, absorbiendo las últimas gotas que se resbalan por el vidrio del vaso de tequila. Pelado alcóholico, que bebe como si la angustia existencial se curara filtrando alcohol por su cuerpo. Así me siento, me apago, me extingo.
Los muebles cobrizos pasan al cepia, finalizando en negro. Blanco y negro. El apagado como contraste de lo vivo, de lo encendido, de lo que vale la pena. Los hombres de saco y corbata, entes fríos y reguladores que no tienen miedo de expulsar fuera de su círculo a quienes no comprenden las leyes del sistema y el mercado, como tal es mi caso.
Resbalo de mi asiento y caigo sobre la madera negra, la cirrosis me ha vencido finalmente. La clientela ni se inmutó; salvo por los hombres de saco y corbata, quienes comienzan su accionar. Los puedo ver claramente, con sus rostros duros e inexpresivos. Charlan sobre el futuro paradero de mi cadáver, mientras lo bambolean dentro de un cajón abierto.
Se hace tarde, y aunque ya estoy muerto, me canso de esperar. Nadie asiste al funeral salvo los hombres de traje y corbata, aunque se les hace tarde a ellos también. Finalmente deciden huir los muy hijos de puta, dejando al pobre pelado alcohólico muerto que resulta ser yo. Yo y nadie más que yo.
Maldigo el puto día en el que conocí al alcohol, maldigo a todas las grandes escorias humanas que me incitaron a iniciarme en el hábito, maldigo a la puta genética; que termina dejando calvo a un joven atractivo y melenudo como yo. Ojalá todos ardan en el infierno por dejar morir a este pobre pelado.

viernes, 1 de octubre de 2010

Vos

¡TIMBRE! ¡Oh por dios! ¿Quién será a esta hora? Iré a por el portero eléctrico:

- ¿Holá?
- Hola, ¿Guido?
- ¡NoooooOOOOOoooooo!
- Ah...
- Guido vive en el "B" de Burrrrrrrrrrrro.
- Ah, ok.
- Hasta luego.

Coño, habría jurado que ibas a ser vos. Sí, VOS, que andás inmortalizada por ahí, en infinidad de imágenes. No intentes escapar, no intentes esconderte, ya es muy tarde...Te tengo en mi computadora, en mi cuarto, en mi cama, en la calle, en mi mente. Te tengo, de alguna manera "te tengo" por más que sepa que no es así, porque uno no posee a una persona, uno genera un vínculo con dicha persona pero nunca puede poseerla. La esclavitud se abolió hace mucho tiempo (por suerte). Lo importante es que estás ahí, estática, a cada hora cada minuto cada segundo.
Estoy empezando a darme cuenta que realmente VOS me tocaste el timbre, ¡claro! ¿cómo no me dí cuenta? En realidad impostaste la voz de hombre, y preguntaste por Guido por temor a que te reconociera. Esa es la única verdad. Ya mismo me pongo la bata y las pantuflas y salgo a buscarte en medio de la neblina nocturna.