domingo, 24 de octubre de 2010

Amor y Fútbol: ¿casualidad o causalidad?

El fútbol es un juego muy sencillo, verás. Compiten dos equipos entre sí, compuestos por once jugadores cada uno. El objetivo es derrotar al contrincante, "¿pero cómo?" se estarán preguntando seguramente, pues es muy fácil: Hay que intentar embocar la pelotita dentro del arco, a esto se le llama "gol". Cuando termina el partido, el equipo que posea más goles, gana. ¿A que pensasteis que iba a ser mas complicado?
Ahora te propongo lo siguiente: ¿no te gustaría jugar al fútbol conmigo? ¿no gustarías de celebrar un gol, y juntar nuestra alegría en un eterno abrazo frente a la hinchada? Haríamos un equipo increíble.
Los otros nueve jugadores no importan, quienes derrochamos fantasía dentro de la cancha somos nosotros dos. La táctica consiste en que vos me tires los centros, para que yo puedo clavar el esférico en el ángulo más lejano del arquero. Soy especialista en rematar los centros. Es más; me muero de ganas por que me tires uno, mataría para que me des pelota. Si me dieras la pelota, podría bañar de gloria a nuestro equipo y, principalmente, a nuestro club. Seríamos adorados por varias generaciones de hinchas, a la par que consumaríamos con mucho más énfasis nuestra pasión dentro y fuera de las canchas.
El fútbol es un juego muy sencillo, verás, y cuando se mezcla con el amor, las cosas se tornan mucho más interesantes.

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