Recorrí el oscuro pasillo que une el cuarto y la cocina con ansiedad de encontrarte, y al llegar a esta última habitación te pude ver. Estabas de pie y de espaldas, preparando el desayuno sobre la mesada.
Con la seguridad de que no eras un holograma a cuestas, caminé hacia tu silueta cual rey camina hacia su trono. Posé ambas manos sobre tu cintura y dejé que mis labios hicieran lo suyo recorriendo con parsimonia tu cuello.
Hablar estaba de más.
Al no recibir ninguna señal, puse más énfasis en la situación enredándote en mis brazos. Quería dejar en claro que la decisión de convivir bajo un mismo techo con la persona que adoraba, me estaba resultando la experiencia más feliz que haya recordado en años.
Te diste vuelta y otra vez cara a cara, como la noche anterior. Tus ojos, los míos y el universo entre medio.
Hablar estaba de más.
Decidiste tomar cartas en el asunto empujándome contra la pared y obligando un encontronazo de labios, lograste que el universo se funda en cuestión de segundos. Deseé con toda la furia que ese momento ocupara toda la mañana, que ninguno de los dos tuviera obligaciones que atender ni tareas que realizar. Deseé con toda la furia que mañanas como esas se repitieran a lo largo de la relación. Deseé con toda la furia llegar a sentirme tan vivo como en aquella ocación, todos los días.
Estaba todo en su lugar, funcionando en perfecta armonía. Hasta que se te ocurrió dialogar. Arrancaste la caricia con violencia, despegando los labios para luego sacudir mis oídos con las palabras que serían el epitafio de mi más utópica fantasía.
"Tiene Solución".
Me desperté, esta vez, en la vida real. Tu perfume no estaba impregnado ni en mi piel ni en las sábanas. Me escapé de la cama con angustia y corrí con desesperación a buscarte por cada rincón de la casa, pero no estabas en ningún lado. Lo único que logré encontrar aparte de muebles vacíos y polvo, fue una simple carta de despedida escrita a mano posada sobre la mesada de la cocina.
A partir de ese momento comprendí lo que realmente había pasado, y lo que estaba por pasar.
"Por favor, no me dejes...por favor".
