miércoles, 23 de junio de 2010

Tiene Solución

Me desperté. Tu perfume se encontraba impregnado en mi piel y en las sábanas, pero ya no estabas a mi lado. Me incorporé de un salto de la cama para ir en tu búsqueda; siempre odié despertar y no tenerte cerca para corroborar que no era un sueño lo que estaba viviendo.
Recorrí el oscuro pasillo que une el cuarto y la cocina con ansiedad de encontrarte, y al llegar a esta última habitación te pude ver. Estabas de pie y de espaldas, preparando el desayuno sobre la mesada.
Con la seguridad de que no eras un holograma a cuestas, caminé hacia tu silueta cual rey camina hacia su trono. Posé ambas manos sobre tu cintura y dejé que mis labios hicieran lo suyo recorriendo con parsimonia tu cuello.
Hablar estaba de más.
Al no recibir ninguna señal, puse más énfasis en la situación enredándote en mis brazos. Quería dejar en claro que la decisión de convivir bajo un mismo techo con la persona que adoraba, me estaba resultando la experiencia más feliz que haya recordado en años.
Te diste vuelta y otra vez cara a cara, como la noche anterior. Tus ojos, los míos y el universo entre medio.
Hablar estaba de más.
Decidiste tomar cartas en el asunto empujándome contra la pared y obligando un encontronazo de labios, lograste que el universo se funda en cuestión de segundos. Deseé con toda la furia que ese momento ocupara toda la mañana, que ninguno de los dos tuviera obligaciones que atender ni tareas que realizar. Deseé con toda la furia que mañanas como esas se repitieran a lo largo de la relación. Deseé con toda la furia llegar a sentirme tan vivo como en aquella ocación, todos los días.
Estaba todo en su lugar, funcionando en perfecta armonía. Hasta que se te ocurrió dialogar. Arrancaste la caricia con violencia, despegando los labios para luego sacudir mis oídos con las palabras que serían el epitafio de mi más utópica fantasía.

"Tiene Solución".

Me desperté, esta vez, en la vida real. Tu perfume no estaba impregnado ni en mi piel ni en las sábanas. Me escapé de la cama con angustia y corrí con desesperación a buscarte por cada rincón de la casa, pero no estabas en ningún lado. Lo único que logré encontrar aparte de muebles vacíos y polvo, fue una simple carta de despedida escrita a mano posada sobre la mesada de la cocina.
A partir de ese momento comprendí lo que realmente había pasado, y lo que estaba por pasar.

"Por favor, no me dejes...por favor".

martes, 22 de junio de 2010

Estado de éxtasis

Tan fácil como clavar un diminuto y alargado cilindro metálico en cualesquiera de nuestras tantas y remarcadas venas color vino, presionar y entonces el largo y placentero "mmmmhhhh" que proviene de nuestras cuerdas vocales en clara señal de felicidad.
El mundo se viene abajo, o al menos eso logramos percibir. Pero no nos importa en lo absoluto.
Miles y filosas notas musicales nos atraviesan el pecho como flechas troyanas, impidiéndonos respirar como un ser humano normal. Los colores ya se presentan en nuestra mente como destellos rojos y violetas que no dejan a nuestros globos oculares percibir la realidad. Nuestras fauces se inundan de bilis, siendo derramada por nuestro humilde ropaje.
Perdimos el control.
Todo parece perfecto, como en los finales de las telenovelas mexicanas, pero no es así. Todo tiene un final por más que nos guste pensar lo contrario.
Es este el mundo donde sus habitantes gustan de explotarse mutuamente con complejos sistemas de castigo-recompensa. Todo para mantenerse contentos con poco, todo para dejarse siempre con ganas de algo más. Algo mejor.
Las hermosas sensaciones inyectadas al plasma se esfuman. Ahora mismo volvemos a la oscuridad, de caemos y nada nos detiene. Nada.
Son estos los días donde uno corrobora el dicho popular "lo bueno dura poco".
El duro golpe que recibimos en la cabeza al caer en la superficie nos transporta a otra dimensión, totalmente desconocida e infeliz.
Actualmente nos encontramos en medio de la nada, la misma nada que muchas veces se cita erróneamente como "desierto". El Sol nos pega fastidiosamente en la cara mientras unos feroces leones nos deboran las extremidades, no hay más que hacer salvo sucumbir ante el dolor.

Camino de ida

Sólo hubiera deseado poder balancearme de tus cabellos por última vez, cual Tarzán balanceándose de las lianas de la selva hasta encontrarse con la fría y gris ciudad. Territorio conodido pero no querido.
Hora de añorar a vieja rutina, la que tanto desgastaba pero que de algún modo alegraba con punzante regocijo ¿Será la soledad que está apostada en la esquina, esperando a que pase para poder asaltarme?
Mi única seguridad es sentirme como Tarzán en medio de un veinticinco de Mayo atestado de gente.

Mi conciencia

Eras un conjunto de perfecciones a merced de mi deleite, que no se quedaba de brazos cruzados. Tan pura y tan quieta, tal vez tan simple de disfrutar que mi consciente no pudiera creer que tanto regocijo fuera gratis. Tal vez por esta misma razón no supe valorar cada segundo de existencia para gastarlo en cada milímetro de tus pechos, tu cuello y cara.
Tu pelo era el peaje obligatorio de mis manos hacia tus mejillas, con tanta fidelidad que podría reconocer cada mechón a ciegas. Tus labios eran mi juguete favorito. Tu respiración me era tan amena como un susurro al oído.
A pesar de la mala fama reinante en tu ser, supe enfrentar el "qué dirán" a base de cosechar dulces recuerdos vividos en algún rincón de tu morada o de mi barrio. A veces me gustaría volver el tiempo atrás para poder disfrutar de una estación de subterráneo más en tu compañía.
Ahora sólo me queda un portaretrato vacío de tu imagen, probablemente por falta de perseverancia mía para conseguir una inmortalización palpable de tu ser.
Ya todo es cuestión de darle tiempo al tiempo y cicatrización a las heridas. Ya es tiempo de disfrutar como cuando era niño.

martes, 15 de junio de 2010

"El machismo en una mujer es algo terrible y lamentable, incluso más que el machismo en un hombre. Es la degradación del propio género a manos de las reglas del otro.
Este tipo de violencia intelectual debería erradicarse de la sociedad tan rápido como se erradicó la polio"

lunes, 14 de junio de 2010

Los de arriba

¡Que se caguen los de arriba! ¡Que se caguen! Porque ellos pueden bañarse en tinas llenas de leche recién ordeñada y yo tengo que sufrir la lluvia de meteoritos carbónicos que salen de mi ducha impactando sobre mi espalda.

¡Que se caguen! porque ellos pueden viajar a través de lujosas patinetas voladoras con paraguas, mientras que yo tengo que aguantar el calor del verano y el frío del invierno en mi oxidada bicicleta.

¡Que se caguen! porque ellos pueden tener todas las obras de Frida Kahlo encerradas bajo ocho candados en el sótano de sus mansiones, al mismo tiempo que yo estoy limitado a entretenerme con una burda imágen captada con una cámara de mediados del siglo XX.

¡Que se caguen! porque ellos pueden ganar millones de euro-dólares por el simple hecho de ser escandalosamente lindos y ser tomados por grandes empresas textiles para modelar sus ropas, en cuanto que mi persona es brutalmente golpeada por su esposa todas las noches al ver ésta la mísera paga que deja el oficio de repartidor de panes.

¡Que se caguen! Porque algún día los miserables (en donde me incluyo) tomaremos el poder armados con panes duros, estalactitas y granadas de mano. Y cuando esto suceda, los de arriba (traidores por naturaleza) huirán a sus paraísos fiscales ¡si es que antes no perecen ensangrentados en su propia tiranía!