Hay algo que anda mal, o demasiado bien.
Sucesos que todavía no ocurrieron se proyectan en mi mente con perfecta calidad, y luego ocurren en la vida real. Sucesos que han ocurrido pero de los que no tuve noticia, se repiten en mi intelecto. Palpitaciones.
Tan visible en cada situación, omnipresente como una reina de lo onírico.
Todo me hace pensar que, inconscientemente, tengo una doble vida donde sigo atado a tu silueta. Probablemente en esa doble vida ficticia quedaron los vestigios de mi felicidad compartida, probablemente (muy en el fondo de mi persona) sigo ahí. Plasmando mis labios en tu epidermis.
Me estoy muriendo.
Tengo miedo de plantar la cabeza en la almohada y despertar con una estúpida visión que me perturbe el día o la semana. Tengo miedo de transformarme en un vegetal, como ya me ha pasado meses atrás. Tengo miedo de ver como mi mundo se derrumba con el paso de las horas y la angustia.
Hay algo que falta, necesito encontrar las piezas que completan este rompecabezas (el mismo rompecabezas que tenía armado en perfecto estado, hasta que la suerte vino y lo pateó con extrema burla). Un poco de tranquilidad en medio de tanta tormenta huracanada sacudiéndome constantemente.
Necesito paz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario