-Señores, esto es la guerra.
De los quince soldados presentes, yo era el único no erguido y con cara de disgusto. El General nos ordenó reunirnos en la carpa principal del asentamiento, ya que nos iba a preparar psicológicamente para ir a "morir" a manos de otros soldados anónimos. El "mandamás" presente prosiguió con su discurso elitista:
-Ha llegado la hora de sacrificarnos por LA CAUSA, que en este caso se trata de nuestro ORGULLO CIBERNÉTICO. Nos hemos enterado recientemente que nuestro BANDO ENEMIGO nos ha estado defenestrando a través de la red, tratándonos de gente FALSA, gente CHUSMA y lo peor de todo, gente que NO DICE LAS COSAS EN LA CARA, ¡NO podemos tolerar semejante agravio!
Si bien tranquilamente podemos ir a discutir cara a cara estos insultos, o directamente ignorar los ataques verbales para no reducirnos a su nivel intelectual, vamos a optar por seguir la lucha virtual. Acusaremos al otro bando con exactamente los mismos argumentos que han sido utilizados contra nosotros, y lo haremos a través de la red, como han hecho ellos-.
-General, si me disculpa, me parece totalmente absurda y risible la idea de pelear contra soldados (también conocidos como personas) que han sido concebidos, criados y educados en igual condiciones que todos los presentes bajo el techo de esta carpa. Además, todas las municiones y armas que se nos han otorgado son virtuales, esto significa que sólo se podrá herir a gente ultra-sensible y estúpida que pueda resultar ofendida por ataques verbales y escritos a través de la internet. Realmente todo esto me parece una paparruchada olímpica y una total pérdida de tiempo, me retiro sin más-.
Luego de espetar mi acta de defunción, tiré mi rifle virtual al suelo y me hice paso entre mi pelotón para salir de aquel templo de lo absurdo y poder dedicarme a algo productivo que llene de vitalidad mi alma. Mis compañeros armados se mantuvieron erguidos y con cara de póquer, pero no pudieron evitar seguirme con la vista.
-De ninguno de los dos, estoy al servicio de las actividades que enriquezcan el intelecto y la bondad de las personas, no me interesan usted ni su estúpida causa.
-Está bien soldado, puede retirarse, pero se arrepentirá el resto de su eternidad en el infierno.

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