No me provoques, no me lastimes, no me incites a estallar. Soy como una bomba de tiempo a punto de volar todo a la mierda. Un paso en falso y te vas a arrepentir por mucho tiempo.
Suelo guardar porquerías dentro, porquerías que casi nunca ven la luz. Aunque no sea lo correcto. En verdad odio esta actitud, pero cuesta cambiarla. Cada gesto, mirada, palabra...Lo guardo todo, nunca respondo. Reviento cuando se llena la jarrita con jugo de limón, y rebalsa...
Y mejor que no rebalse, porque puedo hacer uso y abuso de mi prolífero y potente lenguaje, que no llegará al nivel ni a la calidad ni a el estilo de Eduardo Galeano, pero va bien encaminado. Puedo llegar a ser muy morboso y perverso con las palabras. Afilado, siniestro. Realmente desagradable.
Ojalá nunca conozcas la parte putrefacta de mi ser, es peor que morir diez veces. Es todo un mundo lleno de odios y rencores, de desilusiones . Eso mismo: Desilusiones, una tras otra tras otra.
Pero, a no desesperar, tal vez nunca llegue a rebalsar devuelta. Tal vez la suerte se ponga en el camino y me termine pisando un colectivo mientras viajo en bicicleta, o tal vez no. ¡Uno nunca sabe!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario