Las texturas azures de esta ciudad se convierten en escenario testigo de mi persecución, ni siquiera las sustancias líquidas dispuestas en fuentes y ríos se salvan de esta tonalidad. El frío típico de este color azota mi desprotegido cuerpo, todo un intento fallido consistente en mermar mis ganas de perseguir tu calor.
Finalmente te encuentro naranja desentonando en medio del bosque azur. Mis ganas e ilusiones fueron menos que la realidad al descubrir que se trataba de un holograma de tu ser, transmitiendo en vivo y en directo desde otra ciudad con diferente tonalidad y temperatura. La bofetada anímica caló hondo sobre mi cerebro, dejándome en estado de coma sobre la nieve, pero no sin antes pensar "algún día te encontraré, y fundiremos nuestros colores en uno solo".

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