lunes, 27 de septiembre de 2010

Primavera

Ha sido un invierno crudo y duro, es verdad. Pero también es verdad que la experiencia adquirida en este frío período vale su peso metafórico en oro.
La compleja mente del ser humano funciona como un chalet de madera: Se la puede lijar y barnizar a gusto para que aparente "segura", pero con el accionar de la ínfima traumatizante chispa se puede incendiar por completo si no está debidamente protegida. En caso de ocurrirse este siniestro, el fuego se propaga por todo el cuerpo traduciéndose en quemaduras, y las quemaduras, en dolor. El dolor se encarga de punzar e inhabilitar las extremidades del cuerpo, ya que al atacar la mente, genera un efecto dominó en las extensiones que comanda.
La experiencia adquirida habilita al individuo a "contratar" equipos de bomberos y "comprar" pinturas ignífugas para proteger el chalet, evitando que un mínimo desequilibrio logre activar la chispa. En caso de ya haberse generado el incendio, se logra apagarlo rápidamente evitando el dolor.
Ha sido un invierno crudo y duro, es verdad. Pero también es verdad que se acerca la primavera y, dicen los sabios, que con la llegada de esta estación, florecen tiempos mejores.

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